¡Que el amor de Dios sea tu arma!

A menudo, sucederán eventos que nos fracturarán, nos romperan y muy probablemente caeremos ante las circunstancias. Conozco un relato de una mujer que padecía una terrible enfermedad y por doce años había intentado todo lo que estaba a su alcance. En sus multiples intentos, puedo imaginarla en sus visitas a médicos y consultar con ellos sobre sus posibilidades y que ninguno le pudiera ofrecer una solución. Registra el relato, que esta mujer sufría mucho. Vivió en un tiempo muy difícil asi que, aunque el relato no lo menciona, puedo pensar que perdió su familia, su autoestima, sus fuerzas, su esperanza, su capacidad para trabajar y si trasladamos su situación a este tiempo, posiblemente no sentiría mucho entusiasmo en ser vista. Había perdido prácticamente todo. Al menos eso pensaríamos cuando leemos su historia. Pero no, a esta mujer, le quedaba una reserva de fe en su ser que la llevó a atreverse a caminar como pudo entre una enorme multitud de gente. Le quedaban sus dos oídos para escuchar que la multitud hablaba de Jesús. Ese Jesús de quien se escuchaba a diario sobre los grandes milagros que hacía. En un acto de fe, esta mujer se atrevió a tocar el borde del manto de Jesús. Y registra la Palabra que quedó sana al instante. A esta mujer, le tocó vivir por doce años un evento difícil en el área de su salud. Nuestros eventos difíciles, ciertamente nos ofrecen la oportunidad de aprender algo que debíamos aprender; por eso ocurren. El vivir, es una leccón contínua que nos capacita para aprender. Algunas veces aprendemos más rápido que otras, pero, aprendemos. Cuando decidimos poner en práctica la lección aprendida, tomamos mejores decisiones. Al decidir mejor, vivimos mejor. Es probable que en el proceso sientas que pierdes. ¿Realmente pierdes? ¿Qué has perdido? ¿Fuerzas? ¿Esperanza?¿Trabajo? ¿Relaciones? ¿Confianza? Conozco una guía que contiene grandes instrucciones para vivir una vida plena. Fue inspirada por Dios para ofrecer su gran amor a la humanidad y revelarnos su plan para salvarnos y ofrecernos vida eterna a través de la muerte y resurección de Jesús. Presenta a su hijo, Jesús quien habitó en este mundo siendo humano. Como humano, pasó por necesidad, abandono, soledad, cansancio, traición, tentaciones, entre otras cosas. No permitas que las circunstancias te agobien al punto de no poder ver todo lo que está a tu alcance para salir adelante y levantarte. Levántate y escucha, si sientes que no tienes fuerzas Jesús te dice hoy: "Venid a mi todos los que estais trabajados y cansados, que yo os haré descansar. Si sientes que has perdido la esperanza, te dice hoy: Por que yo se los planes que tengo acerca de ti, pensamientos de bien y no de mal, para darte un futuro de esperanza. Si sientes que te falta confianza, Jesús te dice: Disfruta de la presencia del Señor, y él te dará lo que de corazón le pidas. Si estas atravesando la pérdida de un trabajo, te digo: Mi Dios pues suplirá todo lo que te falta conforme a sus riquezas en gloria. Si has perdido una relación, te dice Dios hoy: Pero bendito el hombre que confía en mí, que pone en mí su confianza. Si el evento que atraviesas trae dolor y resentimiento a tu corazón, te invito a perdonar. Perdonar no quiere decir que lo que ocurrió pasó desapercibido. Significa que eliges romper las cadenas que te atan a ese dolor que sentiste o sientes. Los días que vienen pueden ser mejores; depende de lo que decidas. El perdón te libera y al ser libre, puedes ver todo desde una mejor perspectiva. Levántate a luchar por tu bienestar, tu paz y tu felicidad, ¡Que el amor de Dios sea tu arma!


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Lillian Magallie

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